Aula de Naturaleza Graellsia

MONTE ABANTOS

HISTORIA


La orla montañosa que protege al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial está articulada por la espectacular crestería del Monte Abantos, perteneciente a la Sierra de Malagón, estribación occidental de la Sierra de Guadarrama. Prácticamente todas sus laderas fueron sometidas a intensas talas a finales del siglo XVI con motivo de la construcción del monasterio. Estas talas masivas se sucedieron a lo largo de los siglos hasta que surgieron los primeros problemas de deforestación. La preocupación en ciertos ámbitos del Estado se hizo evidente a lo largo del siglo XVIII, cuando se intentaron algunas actuaciones con el fin de aumentar la superficie boscosa del país, pero estas no se plasmaron de forma significativa hasta bien avanzado el siglo XIX.

Del entorno de El Escorial solo se salvaron de las talas masivas los “Bosques Reales”, que pertenecían a los dominios del monasterio. Pero entre los años 1862 y 1870, en pleno período de las desamortizaciones, la mayor parte de estos bosques se sometieron a la subasta pública, con el objeto de recuperar las mermadas arcas del Estado. Muchos de aquellos maravillosos bosques acabaron en manos de especuladores, quienes los hicieron desaparecer.

Monte Abantos en el siglo XIX

De aquellas subastas se libró milagrosamente el "Monte de La Jurisdicción", que ocupaba la mayor parte de los terrenos del Monte Abantos. Por aquella época estableció su residencia en San Lorenzo de El Escorial el ilustre naturalista Mariano de la Paz Graells, uno de los grandes científicos españoles de todos los tiempos, padre de la Entomología Ibérica. Aprovechando su buena posición institucional (fue el último naturalista cortesano y dirigió durante años el Real Museo de Ciencias Naturales y el Jardín Botánico de Madrid), Graells interpeló ante el Senado la urgente necesidad de reforestar el Monte Abantos.

Mariano de la Paz Graells

Para llevar a cabo tal reforestación fue preciso que la Escuela de Ingenieros de Montes, instalada originalmente en el castillo de Villaviciosa de Odón (Madrid), se trasladara a San Lorenzo de El Escorial. En ella se graduó Máximo Laguna y Villanueva, que además de Ingeniero de Montes era un excelente botánico y entomólogo. Laguna defendió a ultranza el "naturalismo forestal", impulsando la necesidad de corregir las malas prácticas agroforestales, primando los criterios de conservación frente a los de la explotación, convirtiéndose así en uno de los grandes precedentes del conservacionismo y la sostenibilidad en España. 

           

Con la finalidad de otorgarle a la Escuela de Ingenieros de Montes un área de experimentación y un jardín de ensayo, en 1869 se acordó su traslado a la Primera Casa de Oficios edificada por Felipe II en San Lorenzo de El Escorial. Bajo la dirección de Máximo Laguna la Escuela solicitó al Ministerio de Fomento la rectificación del Catálogo de Utilidad Pública, para que el Monte Nº 46 denominado “La Jurisdicción” pasase a depender de la Escuela.


Pocos años después, en 1891, bajo la dirección de Miguel del Campo Bartolomé, la Escuela proyectó la reforestación del Monte Abantos y solicitó al alcalde el acotamiento del predio y la suspensión del pastoreo para iniciar los trabajos de la repoblación del monte. En abril de 1892 se comenzaron a plantar los primeros árboles.

El monte estaba totalmente despoblado de árboles y la vegetación estaba formada por especies colonizadoras de monte bajo que acusaban la pobreza y la escasez del suelo. Para facilitar las labores de plantación, se construyó una red de pistas y caminos por todo el monte, y se instalaron varios viveros donde se plantaban las especies forestales que luego iban a ser utilizadas en la reforestación. El primero de ellos y el más importante fue en vivero forestal de Los Llanillos. En 1892 se proyectó allí la construcción de la Casa del Guarda, necesaria para guardar las semillas, las herramientas y demás útiles de trabajo, además de servir de vivienda para el guarda y su familia. 

Vivero de Los Llanillos

Los trabajos de reforestación se prolongaron durante los cuarenta años que la Escuela de Ingenieros de Montes estuvo instalada en San Lorenzo de El Escorial, un período que trajo consigo progreso y bienestar económico al municipio. Un desgraciado incidente que se saldó con dos alumnos fallecidos motivó el traslado definitivo de la Escuela a Madrid en el año 1911, lo que supuso la finalización de los trabajos de reforestación en el Monte Abantos.

Reforestación del Monte Abantos

En total se repoblaron 843 Has. de las 985 disponibles, utilizando para ello Pino Albar (Pinus sylvestris) y Pino Resinero (Pinus pinaster) como principales especies arbóreas, acompañadas de forma dispersa o en pequeños bosquetes de Pinsapos, Hayas, Alerces Europeos, Abedules, Cipreses, Olmos, Castaños, Arces… En 1961 se declaró el espacio natural del Pinar del Monte Abantos como espacio protegido, bajo la figura de “Paraje Pintoresco”.

 

Monte Abantos

FAUNA


El Corzo (Capreolus capreolus), el Zorro (Vulpes vulpes), el Jabalí (Sus scrofa), la Ardilla Roja (Sciurus vulgaris), el Tejón (Meles meles) y la Garduña (Martes foina) son los mamíferos que más indicios dejan en el Bosque de Abantos. Junto a ellos, el Topo Ibérico (Talpa occidentalis), el Topillo Común (Microtus duodecimcostatus), el Ratón de Campo (Apodemus sylvaticus), la Musaraña (Sorex granarius), el Erizo (Erinaceus europaeus) y una interesantísima población de quirópteros (murciélagos). Ocasionalmente entran el Lobo Ibérico (Canis lupus signatus) y el Ciervo (Cervus elaphus). 

El Buitre Leonado (Gyps fulvus) tiene una importante población estable en el Monte Abantos, donde varias parejas crían año tras año. El Milano Real (Milvus milvus), el Ratonero (Buteo buteo) y la Calzada (Hieraaetus pennatus) se dejan ver habitualmente. Ocasionalmente vuela por el entorno del Monte Abantos el Buitre Negro (Aegypius monachus) y la Cigüeña Negra (Ciconia nigra). 

Buitre Leonado

Mirlos (Turdus merula), Arrendajos (Garrulus glandarius), Zorzales (Turdus philomelos), Cucos (Cuculus canorus), Rabilargos (Cyanopica cyanus), Cuervos (Corvus corax), Picapinos (Dendrocopos major), Pito Real (Picus viridis), Oropéndolas (Oriolus oriolus), Cárabos (Strix aluco), Abubillas (Upupa epops), Abejarucos (Merops apiaster), Carboneros (Parus major), Chochines (Troglodytes troglodytes), Trepadores (Sitta europea) y Pinzones (Fringilla coelebs) son algunas de las aves más habituales del Bosque de Abantos.


De entre los reptiles, destaca la presencia de la Culebra de Escalera (Rinechis scalaris), del Lagarto Ocelado (Timon lepidus), de la Lagartija Colilarga (Psammodromus algirus) y de la Lagartija Ibérica (Podarcis hispanica). La Rana Común (Rana perezi) y la Salamandra (Salamandra salamandra) son los anfibios más comunes.

Mariposa Isabelina

Mención especial para la Mariposa Isabelina (Graellsia isabelae), único representante de las mariposas luna europeas y joya indiscutible de la  fauna ibérica que, ocasionalmente, cruza los bosques del Monte Abantos durante las cálidas noches de los meses de mayo y junio. 

FLORA


En las laderas más bajas del pie de montaña (entre los 900 y los 1.300 m. de altitud) se extiende la principal masa de Pino Resinero o Negral (Pinus pynaster). A pesar de sufrir una importante mortalidad natural por la fragilidad del suelo, ha tenido una excelente regeneración natural desde su plantación en el siglo XIX. Este pino posee la mayor tasa de crecimiento rápido entre todos los pinos ibéricos. También es el que mejor resiste los períodos de sequía y los suelos más pobres. Puede alcanzar los 40 m. de altura y unos 300 años de edad. Su resina es usada para la fabricación de colas, pegamentos, disolventes, barnices…

 

Por encima de los 1.300 m. de altitud domina el Pino Silvestre, Albar o de Valsaín (Pinus sylvestris), fácil de reconocer por el color anaranjado de sus ramas y parte más joven de su corteza. Se trata de un árbol perfectamente adaptado al viento, al frío y a la nieve. A finales de la primavera sus flores masculinas diseminan el polen amarillo formando una característica “lluvia de azufre”.

El Pino Laricio (Pinus nigra) es abundante en el entorno del embalse del Romeral y en Los Llanillos. Su porte es esbelto y piramidal, y es característico el color gris plateado de su corteza en los ejemplares de mediana edad.

 

Además de pinos, el bosque de Abantos esconde pequeñas sorpresas como los Pinsapos (Abies pinsapo), plantados principalmente junto al arroyo del Romeral y La Barranquilla, y que con los años han demostrado tener una extraordinaria capacidad de regeneración. Otra sorpresa la encontramos en la zona del Trampalón, donde las Hayas (Fagus sylvatica) se han “adueñado” del lugar. Algunas de ellas han desarrollado un magnífico porte. Junto a ellas crecen algunos Alerces Europeos (Larix decidua), una conífera cuyas acículas marcan las estaciones, al igual que los árboles de hoja caduca.

B de Abantos

Escondidos entre el pinar, en los roquedos o en las quebradas de los arroyos es posible encontrar pequeñas masas arbóreas de Abedules (Betula pendula), Castaños (Castanea sativa),  Robles Melojos o Rebollos (Quercus pirenaica), Encinas (Quercus ilex), Arces de Montpellier (Acer monspessulanum), Cedros (Cedrus atlantica), Cipreses (Cupressus macrocarpa), Chopos (Populus tremula)…

 

El Espino Albar (Crataegus monogyna), el Escaramujo o Rosal Silvestre (Rosa canina), el Enebro (Juniperus oxycedrus) y las Jaras (Cistus ladanifer y C. laurifolius) son los arbustos más abundantes que podemos encontrarnos por todo el pinar. Ocasionalmente aparece algún Manzano Silvestre (Malus sylvestris), algún Serbal (Sorbus aucuparia) y algún Guillomo (Amelanchier ovalis). En los bordes de los caminos predominan las Zarzas (Rubus sp.) y en las zonas altas prosperan el Piorno Serrano (Cytisus purgans) y el Cambroño (Adenocarpus hispanicus). En los pequeños campos se desarrollan algunas plantas aromáticas como el Cantueso (Lavandula stoechas), la Mejorana (Thymus masticina) y el Tomillo Salsero (Thymus zygis). En algunas áreas del pinar, los pinos están parasitados por el Muérdago (Viscum album), cuyos frutos son apreciados por numerosas aves.

Gladiolo silvestre

Respecto a las herbáceas, son de destacar la Dedalera (Digitalis thapsi), el Azafrán Serrano (Crocus carpetanus), el Gladiolo Silvestre (Gladiolus illyricus), el Ombligo de Venus (Umbilicus pendulinus), el Narciso Rupícola (Narcissus rupicola), el Narciso Pálido (Narcissus triandrus pallidulus), la Arenaria (Arenaria montana), el Jacinto Silvestre (Hyacinthoides non-scripta), la Campanilla (Campanula matritensis), la Hierba Turmera (Tuberaria guttata), la Santolina (Santolina rosmarinifolia)...


Y dentro de las criptógamas, hay varias especies de Helechos (Pteridium aquilinum, Asplemium adiantum-nigrum, A. trichomanes...), Musgos, Hepáticas, una considerable variedad de Hongos y una extraordinaria diversidad de Líquenes.